El nombre, “Despertares”, no era casual. Para la mayoría de los alumnos supuso un primer contacto con muchos aspectos del arte que en la educación formal se obvian. Había que despertar -y desperezar- la imaginación, los sentidos, el cuerpo y la mente y durante el mes que duró cada una de las dos ediciones de los talleres, nos pusimos manos a la obra con ello.
En mi caso concreto me encargué del grupo de 6 a 10 años y los talleres se estructuraron en sesiones de 1’5 horas y se distribuyeron de la siguiente forma:
–Sesión 1. Despertar la imaginación:
A los niños se les presupone una creatividad e imaginación inusitadas y cuentan con ella. Sin embargo, a medida que crecen, los adultos tendemos a poner trabas a una y a otra de manera muchas veces inconsciente. Frases como “tienes que pintar el cielo azul” o “colorea sin salirte” van enseñando a los niños a inhibir su potencial creativo. Ante esa situación, la primera sesión de los talleres la dediqué a desatar de nuevo esa creatividad.
El Surrealismo, fue el gran ejemplo de libertad expresiva, de él aprendimos algo de su contexto, sus protagonistas y sus obras más conocidas. Después llevamos a cabo ejercicios concretos de narración improvisada y de pintura a ciegas en la que más tarde buscaríamos formas.
De esta sesión tomamos también un hábito que cada día repetiríamos al iniciar la clase: 5 minutos dedicados a la relajación imaginativa.
–Sesión 2. Despertar a los colores:
Esta sesión rastreó la historia de los pigmentos desde la Prehistoria hasta la edad moderna para más tarde profundizar en el círculo cromático. La teoría era alternada con la práctica y los alumnos muchas veces llegaban a los conocimientos de forma intuitiva.
Empezamos por la Prehistoria: tras ver pinturas rupestres y conocer los temas más representados nos fijamos en la gama cromática y pudimos deducir que los marrones y negros eran extraídos de la tierra y el carbón. Trituramos nuestros propios pigmentos para mezclaros con manteca de animal y crear con ellos manos en negativo inspiradas en las pinturas de la Cueva del Castillo (Santander).
Avanzando en la historia, manipulamos minerales (cinabrio), animales (cochinilla), y vegetales (índigo) de los que tradicionalmente se han extraído pigmentos. Para finalizar llegamos al momento actual en el que podemos disponer de una gama inmensa de colores producidos de manera artificial pero ¿los conocemos todos?. Primero creamos una «explosión» de colores con colorantes alimentarios y leche para luego, con la ayuda de una particular “hoja de sumas de colores”, aprender a clasificarlos como colores primarios y secundarios.
–Sesión 3. Despertar a las formas:
En este caso nos centramos en las principales figuras geométricas y tratamos de reconocerlas en composiciones pictóricas. También abordamos el Op Art y cómo emplea las formas para generar ilusiones ópticas. En la práctica experimentamos con el maxiorigami y la creación de unos preciosos tótems protectores para el aula. Más imágenes aquí
–Sesión 4. Despertar a la narración:
El arte siempre ha sido un buen medio para comunicar historias ya sean grandes o pequeñas, universales o personales. Se puede contar una historia a través de una pintura, de una escultura, de una arquitectura, de una fotografía, de la música, la danza o el teatro. Incluso podemos combinar varias de esas artes, fue justo así (mezclando fotografía, pintura, collage y música) como creamos estas mini historias en stop motion.
–Sesión 5. Despertar a la pintura:
Durante el desarrollo de los talleres en el centro en el que se impartía se acogía paralelamente una exposición de pintura, por ello aprovechamos las obras allí presentes para aprender a reconocer las emociones en la pintura a través de parámetros como los gestos de los personajes, los colores o las pinceladas. A cada pintura le era asignado un pequeño emoticono que la identificaba con una emoción concreta.
Tras aprender a reconocer las emociones llegó el momento de expresarlas. Para ello empleamos la música como desencadenante de diversas emociones dejando a los alumnos libertad completa para pintar mientras escuchaban la bso de La Lista de Schindler, Walking on Sunshine o Starway to Heaven.
Esas emociones crecieron tanto, tanto que desbordaron los cuadros y los niños concluyeron con un ejercicio de pintura “fuera del marco”. Más imágenes aquí.
–Sesión 6. Despertar a la escultura:
Tras aprender algo sobre las distintas técnicas escultóricas y los materiales más utilizados, experimentamos el tallaje y el modelaje primero tallando jabón y después aprendiendo un poco de globofléxia básica. Además nos acercamos a muchos escultores contemporáneos que emplean materiales reciclados para sus obras y seguimos su ejemplo con envases domésticos traídos por los propios alumnos.
–Sesión 7. Despertar a la arquitectura:
Los talleres tenían lugar en un entorno privilegiado, una casa canaria del siglo XVIII (restaurada) que reúne las principales características de la arquitectura civil canaria. Aprovechando esa circunstancia la clase comenzó con una visita guiada al edificio distinguiendo sus partes y elementos más singulares. De vuelta en el aula hablamos de la arquitectura contemporánea, de las grandes ciudades y sus característicos skylines. Llegamos a la conclusión de que nos gustaría tener ciudades más respetuosas con el medio ambiente y por eso construimos nuestro propio skyline con sombras usando envases de reciclaje y una luz tenue y calcamos dicha silueta para pintarla, como no, de verde. Más imágenes aquí.
Por último volvimos a centrarnos en la arquitectura típica canaria. Mediante un sistema de preguntas y respuestas y el programa Sketchup generamos un pequeño modelo 3D de una casa rural típica del archipiélago.
Las últimas sesiones de los talleres se destinaron a la creación de una exposición infantil, tema que abordo más ampliamente aquí.


