Ahora que ha concluido este taller puedo tener una visión global de los resultados, en los que la reflexión y el sentido del humor han logrado un equilibrio perfecto.
Pero empecemos por el principio: ¿en qué consiste y de dónde surgió la idea de este taller?
Tenía que dinamizar una exposición de género y acercarla a los intereses adolescentes, así que la preocupación por la imagen de la mujer en los medios de comunicación y la repercusión de esa imagen en el autoestima femenina me pareció un óptimo campo de trabajo.
Dentro de la muestra a dinamizar, aparecen dos obras de artistas emergentes canarias contrapuestas: por un lado una obra de Idaira del Castillo que muestra una chica aparentemente segura de sí misma, con vestido corto, la melena suelta y mucho maquillaje, a su lado una fotografía de Uve Navarro presenta una mujer muy distinta, amordazada por su propia ropa y de gesto serio. La reflexión estaba servida: ¿está la moda al servicio de las mujeres o están las mujeres al servicio de la moda? ¿Por qué tiene el poder de hacernos sentir bellas o profundamente frustradas?
Tras estos primeros interrogantes tocaba subir al taller y ampliar conceptos para conocer la fuente de muchas obsesiones estéticas: las revistas, la publicidad y todos los medios de comunicación que lanzan una imagen de absoluta perfección del cuerpo de la mujer. Un cuerpo que sin embargo, resulta totalmente irreal si tenemos en cuenta el habitual abuso que los editores de imágenes hacen de Photoshop.
Un breve vídeo de Jane Killbourne se convirtió en el modo perfecto de resumir la problemática y a la vez generar debate entre los adolescentes. Los chicos reflexionaban sobre la diferencia entre la presión social que recibían sobre su aspecto físico frente al que sufren las chicas, se paraban a pensar en los comentarios que hacían sobre sus compañeras y por qué algunos podían ser ofensivos. Por su parte, las chicas daban un primer paso importante: reconocer que su aspecto les importaba más de lo que a priori reconocían y exteriorizar algunos de sus sentimientos al respecto.
El ambiente se volvió serio y muy reflexivo en este punto con todos los grupos que participaron en este taller…
…Así que aquí llega el arte al rescate. El arte tiene la posibilidad de usar la ironía y la irreverencia para poner en evidencia cualquier problema social y en este caso empleé dos ejemplos:
–Yolanda Domínguez y su vídeo Poses, en el que ridiculiza la artificialidad de las imágenes de moda.
–Carmela García y sus Bigotes estafadores de chicas. Es una de las artistas canarias presentes en la muestra y aprovechamos para ahondar un poco más en su trayectoria.
Sumando los dos ejemplos anteriores aparecía una propuesta clara de trabajo: reírnos abiertamente de la belleza irreal. Para ellos cada alumno tomó una imagen de revista y se propuso o bien “revertir” manualmente el proceso de retoque de Photoshop, o bien ridiculizar las poses de las modelos.
Con la ayuda de las aplicaciones Vine y Gifboom cada adolescente creó un gif del antes y el después y éstos son algunos de los resultados.
Pd: Más resultados en Twitter con el hashtag #Porlabellezareal
Pdd: Esos son los resultados gráficos, pero los resultados intelectuales han ido más allá. La mayor satisfacción de este taller ha sido saber –por los profesores- que los alumnos han seguido discutiendo e intercambiando impresiones sobre el tema en clase.




