Entre 2011 y 2012 trabajé en dos ocasiones para la prestigiosa Fundación Germán Sánchez Ruipérez de Salamanca diseñando y desarrollando sendas dinamizaciones para exposiciones temporales destinadas a público escolar.

Mi orientación artística se desmarcaba un poco del planteamiento general de la mencionada institución, que se dedicaba íntegramente a la promoción de la lectura en el ámbito infantil y juvenil. A nivel profesional nunca me había planteado unir literatura y arte de una forma consolidada hasta ese momento.
Sin embargo el maridaje resultó perfecto y si bien, disto mucho de ser una especialista en literatura infantil, debo decir que mi breve paso por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez dejó una profunda huella en mí y desde entonces la literatura infantil resulta un recurso insustituible a la hora de abordar mis labores didácticas.