Dinamización de la Exposición «César Manrique. La Conciencia del Paisaje» desarrollada en el Espacio Cultural CajaCanarias La Palma entre septiempre y diciembre de 2013 y disfrutada por más de un millar de alumnos.
Trabajar a nivel didáctico con las obras de César Manrique resulta enormemente estimulante. Se trata de un artista multidisciplinar, en cuya trayectoria no solo encontramos una enorme variedad tipológica y estilística de obras sino que además su figura es inherente a unos valores de protección medio ambiental que aún siguen en el recuerdo colectivo de todos los canarios.Por tanto no sólo se trataba de presentar al artista sino también a la persona y su legado en Canarias y especialmente en Lanzarote.
Como hemos dicho, a nivel artístico César Manrique abordó prácticamente todos los ámbitos plásticos: pintura, collage, escultura, arquitectura y diseño y justo por esta última disciplina comenzábamos nuestro recorrido.

Coche diseñado por César Manrique para BMW. Fuente http://en.bmw-art-cars.de/
-Diseño: resulta uno de los puntos más curiosos de la trayectoria del artista ya que en 1990 colaboró con BMW para diseñar uno de sus famosos Art Cars. Desde luego el planteamiento descarta un recorrido cronológico por la obra del artista y la decisión de abordar este punto en el inicio de la actividad tenía una doble intención: por un lado servía de gancho a la curiosidad de los alumnos que en su mayoría desconocían esta colaboración y por otro ayudaba a los niños a calibrar la relevancia internacional de la que gozó el creador lanzaroteño.
Además, un breve recorrido por los Art Cars resultaba perfecto para encuadrar el contexto artístico en el que se integró César Manrique: Alexander Calder y sus esculturas cinéticas de las que beben los Juguetes de Viento de Manrique o Warhol y Stella como máximos representantes de las dos corrientes vigentes en Nueva York (Pop Art y Abstracción Geométrica) durante el periodo en que Manrique vivió en esa ciudad.
-Pintura: antes de llegar a la pintura matérica que se convertiría en su estilo definitorio Manrique paso por un periodo de formación de unos 15 años en los que fagocitó con un apetito vertiginoso todas las corrientes pictóricas contemporáneas. Sin embargo, a pesar de que en sus inicios su obra cambiaba prácticamente en intervalos de dos años hay un elemento que permaneció inmutable a lo largo de toda su carrera, la presencia de Lanzarote como sujeto de su pintura. Así pues se proponía a los niños seguir la pista a Lanzarote a través del costumbrismo, el indigenismo, la geometría y la abstracción siguiendo el rastro de volcanes, cactus y otros elementos progresivamente más sintéticos, pero reconocibles.

Maleta del pincel viajeros. Continente de objetos destinados a explicar la etapa neoyorkina de César Manrique
Dentro de la pintura hacíamos un inciso para abordar el periodo neoyorkino del artista (1965-68) usando como recurso la narración “el pincel viajero” una fiel metáfora del pintor que recorría la gran ciudad y entraba en contacto con nuevas formas de arte, nueva música y nuevas experiencias.
-Escultura: las obras más relevantes en este sentido son los ya citados Juguetes de Viento que el artista desarrolló en los años 90 que parten del arte cinético y cuyo funcionamiento explicaba a los alumnos mediante vídeos y una maqueta.
-Arquitectura: César Manrique conocía y amaba Lanzarote, por ello, a la hora de acercarnos a su arquitectura era necesario hacer especial hincapié en las construcciones tradicionales de la isla ya que Manrique las estudió en profundidad y serían éstas el punto de partida de sus propios diseños arquitectónicos. Pero además los edificios del artista no sólo respetaban la tradición sino que se integran perfectamente en el paisaje que los rodea con lo que también se demostraba un profundo conocimiento y respeto hacia el entorno natural. Ese conocimiento del paisaje y de la arquitectura típica estaban directamente ligados a su faceta como activista medioambiental que se enfrentó frontalmente a aquellos que pretendían hacer de Lanzarote un cementerio de Ladillos idéntico a otras muchas costas peninsulares. Llegados a este punto tocaba la reflexión ¿Valoran y respetan los alumnos su isla (La Palma)? Y antes que eso ¿la conocen lo suficiente como para en un futuro defenderla? Para comprobarlo proponíamos un juego que consistía en reconocer lugares o aspectos típicos de la isla de La Palma usando únicamente el olfato.
-Collage: varias de las piezas presentes en la sala se correspondían con esta técnica de modo que presentaba a los escolares imágenes de varios artistas que juegan con a mezclar materiales para conseguir una obra artística. De todos los seleccionados, el más sorprendente con respecto a planteamiento es Vic Muniz cuyas fotografías se componen a base de aunar cientos de elementos que conforman una imagen reconocible sólo cuando se miran desde un plano elevado.
De un modo más modesto planteaba a los alumnos un ejercicio similar en el patio de la sala usando una lona, telas y unos pocos objetos más y todos los grupos demostraron una imaginación sin límites componiendo escenas realmente geniales con los materiales que se les ofrecía.
Taller didáctico.
Después del recorrido dinamizado llegaba la experimentación artística. Ésta venía en forma de mural colectivo que fue conformándose a lo largo de toda la exposición. El mural, diseñado por la artista Nazaret Martín Gil, estaba compuesto por 79 planchas de madera entelada, tamaño cartulina y fijadas a la pared mediante velcros para que pudieran ponerse y quitarse. Sobre estas planchas la artista perfiló el contorno a rotulador de un paisaje de Lanzarote: las salinas de Janubio, hacia las que César Manrique había declarado su admiración.
Así pues, cada clase tomaba cuatro o cinco piezas del mural, las subía al taller y las pintaba o las transformaba con distintos materiales para más tarde devolverlas a su lugar. El resultado fue un maravilloso mosaico que incluía más de veinte materiales, en el que finalmente era difícil percibir los trazos del paisaje inicial pero que escondía miles de detalles en los que detenerse.
Conclusiones:
Ofrecí esta dinamización a más de mil alumnos de distintos centros escolares de la isla de La Palma y la visión global me permite percibir esta actividad como una de las más dinámicas que he realizado. La variedad de estímulos es en parte responsable del éxito de esta actividad, sin embargo el planteamiento del mural como actividad de taller, marcó un punto de inflexión por varias razones. Permitía a los alumnos trabajar en equipo y además les confería la conciencia de estar aportando un granito de arena a un proyecto común con otros colegios, resultaba dinámico ya que cada grupo cambiaba de materiales y abordaba su pedacito de mural como algo único y que podrían distinguir entre los demás. A todo esto hay que añadir que supuso un inesperado atractivo para el público que visitaba la exposición y que en muchos casos visitaba periódicamente el mural para seguir su progresión.
