VIVEKA GOYANES. Artículo publicado en Revista de Arte Sie7e (dic 12- enero13)

Viveka Goyanes es una artista y diseñadora de moda gallega cuya obra se presenta hasta el 27 de enero en el Da2 de Salamanca con la muestra “Omnia Vanitas”. Su concepción tanto del arte como de la moda misma pasa por aspirar a la construcción de la personalidad a través de la imagen corporal, y para ello se sirve tanto de soportes varios como de un espectro de influencias que fluctúan desde el ámbito artístico o literario al popular, y en términos temporales desde el Barroco hasta la contemporaneidad: Decadentismo, Orientalismo o Simbolismo son asimilados y reelaborados para solaparse sin conflicto a tendencias urbanas recientes como los Teddy Boys, el punk o el gótico.

La tortuga engarzada en oro.

     En una tarde en que Viveka y yo hablábamos de la organización de Omnia Vanitas, compartiendo un café o probablemente una cerveza salió a relucir un pasaje de A rebours de J.K. Huysmans. En él,  el protagonista, un esteta consumado, se esmeraba en decorar una tortuga bañando su caparazón en oro y engarzándolo de piedras preciosas con el propósito de que complementara el color de su alfombra. Tal banalidad tuvo su consecuencia: la tortuga pereció bajo el peso de la orfebrería, demostrando que naturaleza y artificio no podían convivir. Y  ya de paso que, ante la supervivencia de una u otra, Huysmans anteponía el segundo a la primera.

Ese pasaje sintetiza  la esencia del Decadentismo decimonónico, pero también la esencia del Barroco, no como periodo histórico localizado, sino como corriente transhistórica que goza hoy de total vigencia y que es protagonista en la obra de Viveka Goyanes. La exaltación del exceso frente a lo natural aún cuando el exceso sea efímero y lleve a un juego  sin fin entre el intento de capturar la belleza y la conciencia misma de la imposibilidad de atraparla.

La belleza efímera, entonces, entendida en términos barrocos no puede desligarse del artificio, de los “juegos y simulacros” de los que hablaba Foucault en Las palabras y las cosas,  para ocultar la realidad, adornarla,  circundarla u obviarla. A priori estas artimañas parecen erigirse como enemigos mortales de la verdad y se remiten a la banalidad más pura y al deleite de los engañosos sentidos,  pero también existe en ellas, de forma subyacente, la consciencia de una realidad compleja e inabarcable que se escapa a cualquier intento de definición absoluta u objetiva y a la que quizá sólo podemos aproximarnos a través del laberinto de espejos barroco. Es decir, el mayor logro del trampantojo barroco es ser consciente de que se trata de un engaño y a la vez aspirar a contener algo de verdad.

En el caso de Viveka Goyanes estas porciones de “verdad latente” que se empeñan en evidenciar la caducidad del artificio,  se cuelan en las imágenes  a modo de guiños, como fallos en Matrix,  en forma de calaveras, huesos, relojes y demás recursos clásicos para evocar todos esos lemas latinos –Ubi sunt, Memento mori, Vanitas y Tempus fugit– ligados a la muerte.

 I’ve been thinking about you. La contaminación cultural en la era neobarroca

La obra más reciente de Viveka Goyanes es la serie I’ve been thinking about you, un conjunto de doce gifs que aparecen en su web a modo de exposición virtual[1]. En ella Viveka Goyanes absorbe y reinterpreta indistintamente influencias extraídas de diversos registros culturales, haciendo, de la mezcolanza de tendencias que caracteriza a la era neobarroca, estandarte.

Por un lado el propio título nos transporta a la música comercial de los noventa mientras que por otro son evidentes las huellas literarias en el afán narrativo y en las referencias shakesperianas pasadas por el tamiz cinematográfico.

Fue precisamente Shakespeare, el paradigma de hombre barroco, quien afirmó que:

“El mundo es un gran teatro,
y los hombres y mujeres son actores.
Todos hacen sus entradas y sus mutis
y diversos papeles en su vida”

     Esa actuación cotidiana se convierte en I’ve been thinking about you en un ejercicio consciente de sobreactuación. La máscara habitual que cada persona se enfunda por la mañana se convierte en una careta exagerada que celebra la capacidad de interpretación humana y su doble vertiente: expresiva y evasiva de la realidad. Por ello, las jornadas veraniegas en las que este proyecto se llevó a cabo, resultan un momento tan perfecto como cualquier otro para romper con la rutina y recrearse en ese “gran teatro” como un guiño lyncheano de extrañeza en medio de la cotidianeidad.

     Además,  para presentar el contenido se elije un soporte tan particular como el gif, un formato que nos retrotrae a los inicios de la red y que parece vivir un nuevo renacimiento en internet nadie sabe muy bien por qué.

     Algunos aluden a su capacidad casi hipnótica al reproducir en bucle una única secuencia en movimiento,  otros se remiten a su simplicidad y capacidad expresiva pero en el fondo parece haber un trasfondo de nostalgia kitsch hacia un formato ya obsoleto.

      Un afán de recuperación y de nuevo, reinterpretación, de una cultura -la de internet- tan nueva y sin embargo capaz de auto referenciarse. Iniciando de nuevo ese ritual de auto fagocitación continua, en bucle, justo como un gif.

Omnia Vanitas. Sobre el arte efímero y los tópicos literarios.

Si I’ve been thinking about you se adecúa a los códigos comunicativos digitales y sólo es entendible dentro del mismo ámbito de la red. Omnia Vanitas, la muestra retrospectiva de Viveka Goyanes en el Da2 de Salamanca, supone su alter ego en el mundo físico y recurre a la fotografía, la indumentaria, el vídeo y la instalación para retomar los ejes argumentales de la obra de la artista: la obsesión por la imagen corporal y su potencial expresivo,  el carácter perecedero del cuerpo como soporte artístico y el atractivo mismo de esa caducidad.

Las imágenes que recorren Omnia Vanitas se sirven de múltiples recursos –vestuario, entornos y actitudes- para perfilar personalidades extrañas, teatrales, barrocas. En su mayoría nos exhiben a la propia Viveka, desdoblada en múltiples personajes que aspiran a colmar las necesidades expresivas de todo su imaginario personal en el que tienen cabida el mundo circense, el vodevil, el dandismo,  los piratas y otros apuestos villanos.

Una belleza inquietante inunda la sala a través de retratos clásicos de damas que en lugar de armiños portan cráneos de animal, pierrots descontextualizados en los campos castellanos y funestas enmascaradas venecianas que legitiman a Venecia como el símbolo mismo de la belleza decadente.

La sala principal se cierra en una elocuente fotografía denominada Peggy – por cierto, sólo el nombre funciona de nuevo como un impulso pavloviano que nos transporta a Venecia-  una calavera ataviada con unas gafas de sol réplica de las pertenecientes a Peggy Guggenheim. Así, también la atesoradora de belleza por excelencia del siglo XX, la mujer que buscó en la colección,  en el museo, la fórmula taxidermista de retener la belleza, aparece aplastada por la muerte y exhibida precisamente en un museo.

Peggy da paso a la pieza más introspectiva de la muestra, la instalación “La esencia del tiempo”. Un espacio deliberadamente opresivo, presidido por un vídeo homónimo que  recuerda las danzas de la muerte bajomedievales. Sobre las cabezas de los espectadores se abre paso el Manierismo y el Barroco a través de una fantasmagórica ruptura de cielo compuesta por una vorágine de prendas de ropa retorcidas y en los muros laterales se despliegan medio centenar de relojes en marcha que, a pesar de estar camuflados, recuerdan el implacable avance del tiempo.

De nuevo una relaboración ecléctica –neobarroca-  de épocas, influencias y soportes para reivindicar los tópicos literarios universales de la vanitas y del memento mori ya sea como angustia vital compartida o como obsesión personal.

Patricia Martín Lorenzo.

[1] http://amoelbarroco.com/art/ive-been-thinking-about-you/

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